domingo, 20 de septiembre de 2009

Resumen de lo festejos

Al día siguiente de la parranda, a las 10 de la mañana empezaba el desfile, y aunque suponía que no sería muy distinto a los desfiles de los 12 de Octubre en Ushuaia tenía la esperanza de encontrar algunos mariachis para hacer fotos y divertirme (los mariachis tienen la mejor onda y son muy divertidos!!).
Lamentablemente mis sospechas eran ciertas, desfilaron las fuerzas armadas, la policía, los bomberos, la cruz roja y nada de Mariachis.
Les mando un videito casero, especialmente para Tomi, Nico y mis primitos para que no se aburran con tanto relato, con fotos de los preparativos, la noche del grito y el desfile del 16. El audio lo grabe con el mp3 de unos mariachis que estaban tocando en la vereda cerca del hostel la tarde antes del grito así que es de muy mala calidad, pero vale para muestra. (todo gracias a Nacho que me enseño a usar el Movie Maker. Nacho: Gracias totales!!!).

viernes, 18 de septiembre de 2009

Viva Mexico cabrones!!

Salgo del Hospicio y camino por una plaza y otra hasta la Plaza donde la Ciudad se prepara a dar el grito de la Independencia esa misma noche.
El olor a cebolla recién picada, carne asada, chorizo, fruta fresca y alcohol acompañan el sonido de los parantes de los gacebos golpeándose unos con otros o las lonas resistiendo el sol, tensadas entre los árboles y los faroles.
Todo en el ambiente anticipa el festejo nocturno, por lo que decido ir al hostel a ducharme y descansar un rato antes de volver a la Plaza.
En el hostel también hay algo en el aire, después de bañarme comparto unas cervezas con Talía y su mamá con quienes desde la noche anterior también comparto el cuarto (son de un pueblo cerca de Teotihuacan y están en Guadalajara por tres días). Cerca de las 20,30 hs. me dan ganas de ir a ver como esta todo en la Plaza, Talía me acompaña (estamos a sólo tres cuadras y unos cuantos puestos de control donde nos revisan las carteras) y resulta ser una excelente guía gastronómica entre tantos puestos de comida que ofrecen pozole rojo y blanco, tacos, tortas ahogadas (bien típico de Guadalajara), buñuelos (que no son los que comemos en argentina, sino más parecidos a los panqueques, pero mucho más gruesos y crocantes), picote, pay de queso (tarta de ricota, pie en inglés es tarta y se pronuncia pay), jericalla (un postre parecido al flan si se quiere) y otras tantas otras cosas.
La gente va y viene, no hay lugar libre entre los puestos, todo es bullicio y fiesta. El grito va a ser a las 11 hs., así que después de un rato volvemos a buscar a la mamá de Talia, sólo que ya había salido y en cambio nos quedamos con Jesús y Miguel (dos chicos que trabajan en el hostel) que a cambio de nuestra ayuda para hacer un cartel no invitan a probar distintos tipos de tequila. Un rato y un par de tequilas más tarde volvemos a la plaza, llegamos tarde para el grito (no alcanzamos a pasar los controles a tiempo y lo escuchamos a dos cuadras) pero justo a tiempo para los fuegos artificiales, la música y el baile.

Datos sobre el tequila:
- Es originario de un pueblo llamado Tequila que queda a una hora de Guadalajara.
- La planta con la que se hace el tequila se llama agave y cultiva de 6 a 10 años antes de ser cosechada para hacer un litro de tequila.
- Actualmente el tequila tiene entre 36 y 40% de alcohol, antes se hacía con el 60 o 70% de alcohol y durante la revolución era la única anestesia con la que se contaba.
- El buen tequila esta hecho 100% de agave (es común que se lo mezcle con caña o ron lo que abarata costos y calidad).

Visita al Hospicio Cabañas.

Llegué a la casa de Benjamín y me sorprendí gratamente, la verdad esperaba un sucucho de mala muerte, no se porque, supongo que quería bajar mis expectativas para aguantarme la que viniera. Por el contrario, la casa no es muy grande, pero es cómoda, tengo una habitación bastante grande y luminosa, las ventanas dan al frente (todavía no me acostumbro mucho a los ruidos de la calle) y la puerta a un patio interno con muchas plantas, luego del cual esta la cocina comedor y sigue el baño y dos habitaciones más (de Benjamín y Andrés), la escalera que sube a la terraza y a la habitación del piso de arriba (la de Gonzalo, hermano de Benjamín) esta al final.
Al llegar me recibió “Karma”, el labrador color chocolate de Benjamín, que es un santo, es muy obediente, compañero y por supuesto, como todos los labrador siempre, siempre, siempre quiere jugar. Karma fue otra grata sorpresa del destino, ya que cuando iba hacía la casa pensé que no había visto mucha gente paseando perros y que sería lindo que hubiera uno en la casa, no se, me agarro extrañitis de Inti y Antón.
Benjamín también me cayo muy bien, es muy tranquilo, siempre sonriente y agradable, me explico la dinámica de la casa (básicamente no hay nadie en todo el día porque los chicos trabajan) y acordamos algunas normas de convivencia (cada uno limpia una vez por semana, esas cosas). Me fui muy contenta con la tranquilidad de haber visto la casa y de haber conocido a Benjamín, estoy segura que nos vamos a llevar bien. Es raro, pero esto me tenía un poco ansiosa, nunca conviví con nadie que no fuera mi familia, y ustedes saben como es eso uno puede enojarse y gritar todo lo que quiera pero al final igual es la familia, además ya hace un tiempo que vivo sola y también tengo mis mañas.
Me fui caminando sin saber muy bien con que rumbo y llegué a lo que me dijeron era un Centro Cultural, pero una vez dentro me enteré que era el Hospicio Cabañas (Rodrigo y Evelyn me hablaron de él en el DF y de los murales que allí pintó Orozco).
El Hospicio Cabañas fue fundado por un buen cura venido de España (por supuesto) llamado Cabañas y allí se daba hospedaje y comida a quien estuviera solo en el mundo y no tuviera donde caerse muerto, también se enseñaban oficios (panadería, herrería, carpintería, costura, etc.), actualmente el edificio (enorme, de una manzana completa sino más, con patios internos, altas puertas de madera tallada y galerias) es galería de arte, escuela de música y sala de proyección de cine independiente. Pero lo que atrae a los visitantes (los que vienen con intensión de llegar acá y no los que como yo, llegan de casualidad) son los impresionantes murales de Orozco en lo que era el templo dentro del Hospicio, ya despojado de su altar y cualquier otro símbolo religioso, fuera de los que se encuentran en los murales pintados en las altas paredes y el techo curvo.
En total son por lo menos 30 murales que cuentan las historia de la fundación de Guadalajara tal y como la interpreta el artista (dicen quienes saben que los murales de Orozco son todavía más críticos que los de Diego Rivera, y a juzgar por lo que he visto puede ser que así sea). Hay imágenes fortísimas de cruces bañadas en sangre, obispos con rasgos demoníacos, el alfabeto y la religión traída de España sepultando las culturas originarias y una representación con referencia a los políticos de la época que se llama “Los demagogos” que causó la suspensión del pago de honorarios al artista.
Cuenta la historia que Orozco fue contratado por el Gobernador del Estado para que pinte el Hospicio, al sentirse insultado por “Los demagogos” suspende el pago quincenal, sin embargo Orozco continúa pintando hasta que termina su trabajo con un mural en reconocimiento al apoyo a la cultura realizado por el gobernador en el que aparece el propio gobernador, quien al verse retratado allí ordena que se abone la totalidad de lo adeudado al pintor. Luego de cobrar su deuda Orozco convierte lo que era la figura del gobernador en una especie de jarrón con rasgos de chivo y así llega el mural a nuestros días.
El mural de lo que sería la cúpula central, llamado “El hombre de fuego”, es una muestra magistral del uso de la perspectiva. Si uno se para viniendo del fondo del salón y mira para arriba el hombre esta tumbado, caído, en cambio si uno se para viniendo de la entrada del hospicio, el mismo hombre que antes estaba tumbado se ve erguido y de pie. Esto sumado a que la superficie es curva y Orozco lo pinto con una sola mano, colgando de una cuerda a 8 metros del piso.
Uno de los guías del Hospicio escribió un libro en el que recopila más de 300 testimonios de personas que vivieron en el Hospicio y sufrieron malos tratos y abusos de poder.
Vale la pena la visita y los martes la entrada es gratis, al igual que las visitas guiadas.
Observaciones:
- Es imposible, o por lo menos muy poco probable caminar más de cuatro cuadras sin cruzar una iglesia o ex convento.
- En la calle venden papas fritas, pero no saladas, las comen con salsa picante así que supongo que no le hace falta más sabor.
- También en la calle se pueden comprar frutas trozadas en unos vasos gigantes, por ejemplo sandía o granada (que son el alimento base de mi dieta por estos días), a las que le agregan sal, chile en polvo y limón (como a casi todo lo que se come!).
- Cuando se fundó la Ciudad de Guadalajara lo primero que se construyó fue la Catedral (que es verdaderamente imponente) y el Estado se quedó sin dinero para construir la Casa de Gobierno. En otros estados los ingresos públicos dependían de la venta del vino traído de España, pero en esta región el pueblo no tomaba vino porque aquí había tequila y mezcal (de hecho Guadalajara esta a una hora de el pueblo Tequila, de donde proviene la bebida por todos conocida), la solución que encontró el Estado fue gravar la venta y consumo de tequila y mezcal con un impuesto altísimo que hasta el día de hoy, desde la fundación de la ciudad está vigente. Y así fue como construyeron la Casa de Gobierno o el Palacio del Gobernador como se le llama acá. ¿les suena? En Argentina hay muchos ejemplos de situaciones similares.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Unos días medio grises y con un poco de lluvia.

El lunes amanece nublado y con lluvia, pinta ser un día fiacoso, me cuesta levantarme y decido pasar la mañana en el hostel escribiendo. Me quedé sin batería en la compu y no tengo como enchufarla así que me veo obligada a salir en busca de un adaptador. Pregunto en la recepción y se supone que a dos cuadras hay un lugar donde pueden tener, me pongo la campera para lluvia, el mp3 para que me haga compañía y arranco (todavía con mucha fiaca!). Resulta que donde me indicaron no tienen, pero me mandan a otro lugar, así paso tres locales y me referencian a un cuarto donde me dicen que seguro tiene. No encuentro el comercio en la esquina donde se supone debería estar así es que pregunto en una farmacia naturista a una señora de unos cincuenta años, que cuando me ve pone cara de susto y se persigna (¿?). Sé que mi cara de recién levantada a las 9,30 de la mañana en un día lluvioso y con fiaca no es lo más agradable, pero tampoco me imaginé que estuviera para el exorcismo! El episodio me causó mucha gracia y con la primera risa del día se empezó a disipar tanta pachorra.
Finalmente encontré el local que todavía estaba cerrado, voy a dar una vuelta para hacer tiempo, vuelvo a los quince minutos y sigue cerrado. El cartel dice que abre a las 10 hs., pero las diez mexicanas son más parecidas a las diez argentinas que a las diez inglesas. Voy a dar otra vuelta más y observo que son muchos los comercios cuyos carteles indican que abren a las diez y todavía no dan señales de vida.
La tercera es la vencida, vuelvo al negocio y encuentro la persiana a medio abrir, las luces apagadas y una señora que sale con mucho apuro, le pregunto si ya está abierto y me responde preguntándome que buscaba. Ve que es algo rápido y me hace pasar para venderme el adaptador, detrás de mí llega una pareja joven buscando algo no tan sencillo y les dice que aún no esta abierto. Ja!
Vuelvo al hostel después de la demora, un poco más despierta y ya sin la compañía de la lluvia. Cambio de planes, dejo la computadora enchufada cargando la batería y voy al correo a mandar unas postales.
Es imposible pasarse por alto el edificio del Correo de Mexico, es verde manzana y rosa fuerte (casi fluo); todo adentro también es de esos colores, las mesas, los buzones, las remeras de los empleados, etc. Muy moderno!
Doy una vuelta por el centro con la intensión de visitar algún museo, pero todos los museos están cerrados los lunes, así que refloto el plan A para el día de hoy y vuelvo al hostel a pasar la tarde escribiendo.
El hostel a primera hora de la tarde esta re-tranquilo, no hay casi nadie, disfruto del silencio y empiezo a organizar el blog (que obviamente ya lo vieron). Me llama Benjamín por teléfono para que vaya a conocer la casa y la habitación donde me voy a quedar hasta diciembre, quedamos que mañana a la mañana voy por allá y a la tardecita voy a conocer la sede de CODENI (la organización donde voy a estar colaborando con el taller de foto los sábados).
A la vuelta paso por el súper y me agarra otra de esas lluvias/baldazo por lo que llego al hostel empapada, a la hora pasa la lluvia y salgo a ver los edificios más importantes decorados e iluminados con los colores patrios anticipando los festejos de la Independencia.
La mañana siguiente también está gris y oscura, de a ratos llueve, me levanto, desayuno y salgo sin pensarlo mucho o me voy a quedar en la cama hasta el mediodía. Quedé con Benjamín a las once, pero todavía tengo tiempo así que paso por una plaza frente al Santuario donde hay una feria de artículos regionales del estado de Oaxaca, tejidos hermosos y gastronomía típica (quesos, café de Chiapas, golosinas y algunos platos más elaborados).
No pude resistirlo y me compré un bolsito tejido, que de todas formas necesitaba ya que solo tengo una mochila de 70 litros y una de 28 (excusas!!!), me salió baratísimo y es muy cómodo para salir sólo con la billetera y la cámara y evitar la mochila. Como todavía me pierdo haciendo cuentas del peso mexicano al dólar y de ahí al peso argentino estoy gastando muy poco, sólo compro comida o cosas muy necesarias, pero el bolso fue amor a primera vista, incluso resistí el primer impulso y seguí camino, pero soy débil y a la tarde tuve que volver a comprarlo.

martes, 15 de septiembre de 2009

Primer día en Guadalajara

El Domingo me levanté cansada por lo mal dormida, pero no me aguanté la curiosidad, desayuné algo de fruta y salí a ver la ciudad. En el centro de la Ciudad de Guadalajara los domingos no se puede circular en auto, es una normativa que se presentó a la ciudadanía con el slogan “Domingo en bicicleta”, y parece que fue bien recibido porque las calles estaban repletas de bicis, skates y rollers. En el hostel hay bicis gratis, pero esperaba sacar fotos y preferí caminar.
Aprovechando que el hostel esta rodeado de casas de cambio lo primero que hice fue cambiar euros por pesos mexicanos que ya se me estaban terminando (había cambiado unos dólares en el aeropuerto, pero supuse que el precio no sería favorable ahí así que esperaba encontrar una casa de cambio para el resto).
Vuelvo al hostel cargo agua, cámara de fotos, plano de la ciudad y campera para la lluvia (hay un huracán en el Pacífico y aquí llega en forma de baldazos de agua que caen del cielo) en la mochila y salgo.
A una cuadra tengo la Av. Javier Mina, veo en el plano de la ciudad que no muy lejos esta el Mercado Libertad y como me quedé con las ganas de sacar fotos en el Mercado Medellín (en la Colonia Roma, Ciudad de México) me voy para allá. En el camino me atrapa una ciudad moderna, limpia y ordenada (más tarde descubriría que lo de ordenada corre sólo para los domingos que la gente circula caminando o en bicicleta, el tránsito no es como en DF, pero de todas formas desordenado y ruidoso), me resulta más calurosa que el DF quizás porque no llueve tanto (se supone que a fin de mes termina la temporada de lluvias).
Cansada de levantarme sin saber que hora es me resigno y le compro un reloj a un vendedor ambulante (que hay por todos lados y venden de todo…como en Buenos Aires!).
Sigo caminando y otro vendedor ambulante ofrece Quina roja, un tronco marrón de unos diez centímetros de diámetro, que al quitarle la corteza revela su interior naranja y fibroso. Mientras retira la corteza con un machete que domina notablemente explica que un trozo del interior remojado toda la noche en un litro de agua se convierte en poderosa cura para la diabetes, úlcera, gastritis, exceso de ácido, colesterol, colitis nerviosa, alta presión, baja presión, limpia los riñones y purifica la sangre. Claro que no es mágico, hay que tomarlo durante 40 días por lo menos para poder observar algún resultado!
Llego al Mercado Libertad con gran desilusión ya que no encuentro lo que esperaba. Es un edificio monumental con infinidad de pasillos y puestos de venta de artículos electrónicos, ropa, calzado, CDs y DVDs truchos. Sus respectivos vendedores acosan a quienes se acercan a la voz de “Amiga ¿que buscas? A sus órdenes”. Tiene varios pisos (no los recorro todos) y en la planta baja esta el “Patio de comidas” con olores que van desde flores y fruta fresca hasta pollo, pescado, aceite quemado, carne asada, picante, encierro y transpiración.
Salgo del mercado a una plaza con una fuente bellísima y algunas esculturas, cruzo la plaza y camino por una peatonal hasta otra plaza más grande donde hay actividades organizadas por el municipio a través del Programa Pedagogía Urbana. Hay muchas carpas en la plaza y en cada una se puede encontrar algo interesante y divertido para cada edad.
Esta el Congreso de los niños, donde hacen propuestas, las debaten y aprenden sobre el funcionamiento interno del Congreso y la importancia de la participación; se cuentan cuentos para los más chiquitos y luego trabajan con algunas escenas; se realizan juguetes artesanales; experimentos con el agua y otras tantas actividades.
Personalmente me instalé en una carpa donde proyectaban documentales de realizadores locales. Vi “Últimas memorias vivas”, un documental con entrevistas a los revolucionarios zapatistas y a quienes continúan hoy su lucha bajo la misma consigna: “Tierra y libertad”, no muy distinto a las reivindicaciones de los mapuches de la Patagonia y otros pueblos silenciados por la historia oficial en la Argentina, agregando en la actualidad mayor énfasis en la defensa y protección de los recursos naturales, especialmente el agua. Le siguió “13 pueblos en defensa del agua, el aire y la tierra” realizado en el Estado de Morelos, me conmueven esas miradas tristes, y a veces perdidas, pero no vencidas, los ojos vidriosos con lágrimas que no llegan a caer, rostros cubiertos de surcos y sonrisas de pocos dientes que gritan “¡Zapata vive, la lucha sigue!” y reflexiono sobre mi propia realidad y como hacer para que mi viaje no sea un paseo descomprometido “para ver gente pobre”. A la tarde vuelvo al hostel a escribir un rato, cae la lluvia de todas las tardes y salgo a que aclare mis pensamientos.