lunes, 28 de septiembre de 2009

Día de escalada.

El sábado en el taller con los peques de CODENI vimos algunas de las fotos que habían sacado hasta ahora para corregir detalles y trabajamos sobre la elección de una persona y el acercamiento para hacer un reportaje fotográfico, vamos a ver que traen para la semana que viene. Me parece que vamos muy rápido para ellos, la organización esta muy ansiosa con la muestra y la posibilidad de generar recursos a través de la venta de las fotos de los chicos, y como cuando yo vine el taller ya estaba en marcha no puedo decir mucho.
Después del taller de CODENI dormí toda la tarde, venía muy cansada de la playa y el viernes me acosté tarde, así que necesitaba recuperar energías.
Después de la siesta salí a caminar un rato, volví a comer, editar fotos y acostarme temprano porque el domingo me iba a escalar a las 8 de la mañana al Diente.
El Diente es una formación como a una hora de la ciudad cruzando un pueblo llamado Río Blanco donde hay muchas rutas de escalada. Ismael es profe de escalada en un gimnasio y va todos los fines de semana, este domingo había organizado para ir temprano con un alumno suyo que tenía ganas de llevar a su hija de 5 años y ahí me prendí yo.
Al final arrancamos un poco más tarde de lo programado y entre pasar a comprar comida y todo cuando llegamos al Diente las rutas que podía subir Sofía (la hija de Héctor, quien nos llevo) estaban ocupadas, así que Sofí no pudo escalar y medio que se emboló.
El lugar es muy lindo, se puede acampar, aunque me dijeron que no es muy seguro y conviene ir en grupos grandes para quedarse cerca de la entrada. Yo no escale mucho en la primer subida me dio un poco de miedo, creo que es hasta conocer el grupo, Ismael me daba seguro, me pareció que estaba distraído y me dio mucha inseguridad así que bajé.
En el Diente nos encontramos con otros amigos de Ismael que iban más tarde, un rato después del mediodía Héctor y Sofía se fueron, pero nos quedamos con el otro grupo y fuimos a rutas un poco más difíciles.
La verdad es que la pasé re-bien, los chicos fueron super buena onda y me tuvieron toda la paciencia para esperarme, explicarme, no ponerme nerviosa (ellos escalan todos los fines de semana) y prestarme el equipo necesario.
Nos quedamos hasta la tardecita que nos corrió la lluvia y tuvimos que guardar todo a los apurones, no se si el finde que viene pueda ir porque esta la fiesta de los dos años de Ciudad para todos y la de cumple de Rosario (la bióloga), pero voy a tratar de ir el siguiente, ya que para el 16 me invitaron a ir de campamento para escalar a un desierto que dicen que es muy lindo y quisiera ponerme las pilas para mejorar (mi brazo se porto joya, tenía un poco de miedo que me doliera y al escalar usé la muñequera, pero no hubo ningún problema).
Llegué muerta de cansancio, pero re-contenta, me di una ducha y cuando paró de llover fui al súper a comprar algo de comida, encontré un Cabernet Sauvignon de la finca Las Moras y me tenté. Los vinos mexicanos no son muy buenos, así que me di un gusto con sabor argentino.

Dos días fuera de la ciudad. Aire puro, verde, mar y buena onda.

Así fue que el jueves salí tempranito de casa (a las 5,30 de la mañana, tenía miedo de llegar tarde y que me dejen!!) al Seven Eleven donde me iba a encontrar con Rosario o Chayito la amiga de Gerardo que iba a trabajar a Colima.
Rosario es bióloga y ahora esta realizando una guía de murciélagos del Nevado de Colima (al lado del Volcán de Colima que esta en actividad, el Nevado es un volcán inactivo o apagado, el tercero más alto de México -4340 mts.), pero ahora tenía que ir a Colima por una consultoría a una empresa canadiense que esta construyendo un gasoducto desde el poblado de Manzanillo en la costa del Pacífico hasta Guadalajara, para lo cual tienen que atravesar un manglar (manglar es un ecosistema de esteros, mucha humedad con alta salinidad y una variedad de flora y fauna impresionante). El tema es que la ley protege el manglar (por su importancia en la preservación de muchas especies protegidas, por la acción de “freno” de los huracanes –el manglar calma los vientos y amaina las aguas, por lo que el huracán llega con mucha menos fuerza a la población más alejada de la costa-, por la cantidad enorme de dióxido de carbono que absorben en relación con su superficie y por su importancia económica – los sectores más pobres de los pueblos vecinos pescan en sus aguas), por lo que la empresa contrató a Rosario para que delimite el manglar y así poder planificar el gasoducto.
Chayio planificó salir el jueves temprano, trabajar toda la mañana y luego ir a la playa la tarde del jueves y el viernes, ya que le habían prestado una casa en Cuyutlan para quedarse con unas amigas que la iban a acompañar. Finalmente sólo fuimos Rosario, Martha (amiga de Chayio) y yo.
Como salimos tan temprano aún era de noche y no disfrutamos de los hermosos paisajes del camino, sino hasta una hora y media después de haber dejado Guadalajara. Durante todo el camino hay mucho verde y nos rodearon algunos cerros a lo lejos, pasamos al lado del Nevado de Colima (donde Chayio esta trabajando en su investigación y haciendo la guía de murciélagos) y por el Volcán de Colima (que es monitoreado permanentemente por ser un volcán en actividad), una laguna muy linda que la carretera dividió en dos (nota aparte, los peajes son carísimos!!!) y donde cada temporada invernal llegan aves migratorias del norte.
En estas regiones encontraron restos fósiles de mamuts (hay un esqueleto casi completo que a mi me impresionó en el Museo Regional de Guadalajara) y dientes de sable (dato para Tom, que ama los dientes de sable). Aquí se unen el clima templado del norte y el tropical de más al sur por lo que se encuentran especies de flora y fauna de ambos climas y forman un ecosistema único (los beneficios de viajar con una bióloga, dos de hecho, ya que Martha también es bióloga). Por ejemplo, en el Nevado, hay murciélagos que vienen desde tan al norte como Cánada o de climas mucho más cálidos como son en Costa Rica y Colombia.
Esa mañana en la ruta extrañe el mate. ¡Uno no puede andar por la ruta sin el acompañamiento de un amargo! En su reemplazo hubo buena compañía y cumbias colombianas y cubanas que animaban el aire cálido que entraba por las ventanillas.
Llegamos a Colima y fuimos a buscar a los topógrafos e ingenieros que nos iban a acompañar en el recorrido. Al principio todo el asunto estaba bastante serio y solemne, nos dieron cascos, lentes y chalecos de seguridad y nos llevaron al Estero Palo Verde (a una media hora de Colima, rumbo a la costa, muy cerquita de Cuyutlan, donde pasaríamos la noche), dentro del estero esta el manglar.
Comenzamos a caminar por el lugar tomando puntos con el GPS (Chayio, obvio, yo sólo sacaba fotos y disfrutaba del paisaje), el calor era terrible (mucho más calor que en Guadalajara), pero estábamos todos con ropa de manga larga y zapados bien cerrados por los mosquitos, víboras y vaya uno a saber que otra cosa pueda haber ahí (no quise preguntar mucho tampoco, preferí no saber, si me dijeron que había cocodrilos, pero ellos no me asustan, mi único problema son las víboras). De hecho los de la empresa no sólo tenía unos tremendos borregos y jeans, sino también unas polainas de cuero hasta la rodilla.
En el manglar vi unas mariposas bellísimas, amarillas, naranjas y negras, halcones (que nos revoloteaban con ganitas a pesar de ser carroñeros). La vegetación es muy tupida y bien cerrada, el topógrafo iba con dos ayudantes con machetes para abrir camino.
El trabajo se extendió mucho más de lo esperado así que como a las tres de la tarde fuimos a Cuyutlan (un pueblo de playa bien chiquito, que en temporada de verano se llena de gente, pero ahora estaba desierto) a comer algo antes de seguir trabajando (hagamos dijo el mosquito).
Paramos en “la tienda” de Camacho, un don muy amable que hizo de todo para que nos sintamos cómodas. Cuando le dijimos donde nos íbamos a quedar (habíamos pasado por la casa y como sus dueños no vienen desde hace 5 meses, en el frente teníamos una selva, pastos de un metro de alto y adentro estaba lleno de bicho muertos y vivos, moscas, mosquitos, cucarachas, largartijas, de todo!) arreglo para que nos fueran a fumigar y a cortar el pasto. Primero nos decía las ingenieras (la mayoría de los que vienen a trabajar en el gasoducto son ingenieros), después de varias correcciones nos empezó a decir las arquitectas, al ver que nuestras aclaraciones no eran escuchadas quedamos como “las arquitectas”. Fue muy gracioso cada vez que pasábamos por la tienda alguien nos saludaba al grito de “Adiós arquitectas” o “A sus órdenes arquitectas”.
Una vez que dimos por concluida la jornada laboral (todavía quedaba trabajo por hacer para el día siguiente), fuimos a darnos una ducha a la casa y descubrimos que no teníamos luz, al momento no era muy grave, pero implicaba que a la noche nos íbamos a morir de calor y nos iban a comer los mosquitos.
En lo que nos estábamos bañando vino un empleado de la empresa del gasoducto, mandado por Camacho, para que nos corte el pasto y nos invitó a cenar.
Caminamos cuatro cuadras al puesto de comida (los mejores burritos hasta ahora, ya me voy amigando con la comida mexicana), justo en frente de la Iglesia donde estaban dando misa con las puertas abiertas y alcanzábamos a escuchar el sermón (Plop!!). Después de la cena por fin fuimos a la playa, era de noche y mucho no se veía, pero el sonido de las olas golpeando la playa se oía fuerte y claro. Casi me largo a llorar, no me había dado cuenta de cuanto extrañaba el mar, se largo a llover, pero todavía era temprano, hacía calor y queríamos ir a buscar tortugas por la playa (acá hay tortugas enormes) así que volvimos a buscar unas linternas, en el camino lo vimos de nuevo a Camacho que al enterarse que no teníamos luz, nos mandó al mejor hotel de la ciudad a que habláramos con el gerente que es amigo suyo para que nos haga un descuento.
Al final así lo hicimos, y decidimos quedarnos en el hotel (la tarifa para la habitación triple era de $ 680, pero nos la cobró $ 500, que en pesos argentinos es más o menos de $180 a $ 135, que era lo que le daban a Chayio para gastos de hotel y ella se ofreció a pagarlo), con pileta e Internet inalámbrico, así que en lugar de ir en busca de tortugas, mudamos nuestras cosas al hotel y nos metimos a la pileta al lado del mar.
A la mañana siguiente Chayio se levantó temprano para ir a terminar la delimitación del manglar, mientras Martha y yo disfrutábamos de la pileta, la playa y limpiábamos un poco la casa que, aunque no nos habíamos quedado ahí, amablemente nos habían prestado.
Los locales decían que el mar estaba tranquilo, pero yo lo veía bastante picado, en general el mar de Cuyutlan esta muy movido y hay buenas olas para surfear, se hace muy profundo rápidamente y las olas tienen mucha fuerza, así que sólo me metí un poquito. Martha me explicaba que en general en todo el Pacífico el mar es mucho más profundo que el Atlántico a la misma distancia de la playa y que esto se debe a que las fallas de las placas tectónicas están muy cerca de la costa en el Pacífico, no lo había pensado pero tiene lógica.
Cuando vuelve Rosario de terminar de delimitar el manglar nos metemos un rato más a la pileta y antes de irnos almorzamos unos camarones en la playa (¡No se si pueda seguir soportando tanto sufrimiento!).
El viaje de vuelta se hizo ameno, nos reímos mucho y llegamos justo a tiempo para ir directo (con la bikini puesta y gusto a sal marina en la piel) a “Cine en el Parque”, la movida organizada por Ciudad para todos, donde vimos “Las trillizas de Belleville”, que me hizo acordar a Vane y Ana. Después de la peli nos fuimos con una banda de gente a la casa de Gerardo a tomar unas cervezas y bailar un rato.
Ahí fue donde lo conocí a Ismael o Maik, que me invitó a escalar el domingo, pero eso se los cuento después.

Notas:
- Hay muchisimisimo dengue por acá y los mosquitos (no sólo el del dengue) están a la orden del día.
- En Colima tienen lo que se llama “calles ecológicas”, en lugar de asfalto tienen como un empedrado que permite que crezca pasto y que el suelo absorba las abundantes precipitaciones en época de lluvia evitando que la ciudad se inunde.
- Café de olla, muy característico de México, es café de filtro con canela y otras especias, es riquísimo, pero hace mucho calor para tomarlo!!La planta de agave, que es con la que se hace el tequila, también se puede comer asada y dicen que es muy rica. Cuando da flor la planta se muere y ese es el momento de cortarla y asarla.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Todo lo contrario a un día de miércoles

El martes después del Museo almorcé en casa y me fui un rato a la biblioteca, mandé algunos mails a gente de couchsurfing para conocer un poco más de “locales” y a la noche me fui a ver Todas las mañanas del mundo, a la sede de la Alianza Francesa (que tiene un cine-teatro hermoso!!!). La peli me pareció demasiado lenta, pero tengo que reconocer que yo estaba cansada, la música me gustó mucho.
El miércoles me pasé el día leyendo sobre el EZLN (hay muchísimo material en la biblio) hasta que se hizo la hora de encontrarme con Gerardo (de couchsurfing).
Aprendí la importancia que tuvo la Diócesis de San Cristóbal de las Casas en la formación de diáconos y catequistas que luego se fueron los líderes comunitarios que contribuyeron a la autoorganización de los indígenas/campesinos/obreros de Chiapas, favoreciendo la experiencia de democracia asamblearia aún antes del surgimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (dato para el Holandes) y que actualmente siguen trabajando junto al EZLN, y de la actual organización para la administración general, de justicia, educación y salud en los Municipios Autonómos Rebeldes Zapatistas (MAREZ). Aprendí como se organizan las Juntas del Buen Gobierno (por oposición al mal gobierno del Estado burgués), la imposibilidad de pagar a quien realiza un servicio público (en la Junta de Buen Gobierno, como promotor de salud o de educación) debido a la falta de recursos económicos y financieros, pero si se garantiza el alimento y cuidado a las familias para que todos puedan contribuir al proceso revolucionario. También aprendí sobre las dificultades de la lucha que llevan las mujeres por la igualdad de género, tras cientos de años de machismo.
Cuando vuelvo a casa lo encuentro a Benjamín, y sin quererlo terminamos hablando de política municipal. El trabaja en el ayuntamiento y es del PRI (Partido Revolucionario Institucional). Resulta que el PRI ganó las últimas elecciones municipales después de 14 años de gobierno del PAN (Partido de Acción Nacional, más conservador que el PRI) y asumen el 1 de enero. Benjamín está muy entusiasmado con la posibilidad de cambio que se abre con la nueva gestión municipal a pesar que el Estado de Jalisco es sumamente conservador y el Gobierno Estatal sigue siendo del PAN. Me llamó mucho la atención que no conocía Las venas abiertas de América Latina hasta que Chavez lo puso en la agenda pública internacional, pero luego de leerlo le gusto mucho.
Benjamín es abogado (como Gonzalo y Luis, vivo con puros abogados!!) y su orgullo es haber entrevistado a Evo Morales cuando estuvo en Guadalajara como líder sindical, dos años antes de postularse para la presidencia de Bolivia, ve con simpatía y buenos ojos los cambios políticos en América Latina de los últimos años, lo que choca (a mi entender) con su compromiso con el PRI. Lamentablemente tuve que interrumpir la charla o llegaría tarde al encuentro con Gerardo.
Me encontré con Gerardo en el “camellón”o boulevard de la Av. Chapultepec (que es super top!!), el llegó en su bici y fuimos a un cafesito por ahí no más. En seguida encontramos puntos de interés en común (es psicólogo y quiere estudiar antropología, además le encanta la fotografía), y si bien esta en Guadalajara por una o dos semanas más antes de irse de viaje, me habló mucho de la ciudad y sus alrededores, y del activismo de Ciudad para todos, un grupo de gente que se moviliza para que el automóvil particular no sea el privilegiado a la hora de planificar el tránsito y la distribución del espacio público. Protestan interviniendo creativamente en el espacio urbano con distintas modalidades. Una de las intervenciones que tiene su marca registrada es el Parque Nómade y consiste en cortar un carril en alguna avenida, colocando masetones con árboles y plantas, césped sintético, bancos y juegos para niños de manera tal de hacer visible lo que se pierde dando prioridad a la circulación de autos particulares.
El énfasis esta puesto en el uso de la bicicleta como medio de transporte (trabajan mucho con en coordinación con Guadalajara en bici), pero en general la presión hacia el ayuntamiento tiene que ver con dejar de privilegiar el auto particular y que en lo que respecta a la planificación urbana la prioridad sea la protección del más vulnerable y menos contaminante, es decir privilegiar al peatón (incluyendo por supuesto, personas con movilidad reducida), ciclistas, transporte público, y en último lugar el automóvil particular (en la ciudad de Guadalajara hay un automóvil cada 2,2 personas).
Otra de las intervenciones que tienen que ver con la recuperación del espacio público es Cine en el Parque, una vez por mes, después de la masa crítica (un paseo en bici de dos horas que se hace en muchas ciudades del mundo el último viernes de cada mes, para visibilizar a los ciclistas como parte del tráfico de la ciudad y por lo tanto dignos destinatarios de políticas y espacio público -bici sendas o ciclovías-) se monta una lona al aire libre que sirve de pantalla donde se proyecta una película votada durante la semana anterior por Internet.
En el medio de tanta charla se acordó que una amiga suya bióloga viajaba al día siguiente a una playa a 3 horas de Guadalajara por trabajo y lo había invitado, el no puede ir pero amablemente me pasó la invitación a mi.
Como la gente de Ciudad para todos se junta todos los miércoles a las 20 y ya era la hora me invitó a participar de la reunión. En la reunión hubo torta y festejo por los dos años del grupo, y finalmente llegué a casa después de las doce para preparar mi mochila y salir a las 6 de la mañana con Rosario (la amiga de Gerardo) rumbo a Colima y Coyutlan. Sin darse mucha cuenta Gerardo me organizó los próximos días.

Reflexiones y citas

Por la calle uno puede encontrar fácilmente indígenas de diferentes etnias mendigando, especialmente viejos, muy arrugados, caminando con dificultad o andando en silla de ruedas. No me atrevo a fotografiarlos, creo que por respeto, seguramente no se negarían a ser fotografiados por unas monedas arrojadas en sus manos curtidas por los años, el sol y el trabajo en la tierra que nunca les perteneció, pero me resulta muy violento ponerle precio a su dignidad y finalmente nunca se que hacer.
Todos tenemos derecho a un plato de comida, a una alimentación digna a lo largo de toda nuestra vida, y los derechos no se materializan a cambio de fotos, eso es limosna y no hay ética ni dignidad en la limosna.

Pareciera ser que los empleos a los que puede aspirar una persona con estudios secundarios en Guadalajara son: guardias de seguridad, empleados de grandes cadenas (como Burguer King, McDonald, Seven Eleven, Oxxo, etc.) o venta ambulante (que por supuesto no es empleo). Hay una dificultad muy grande para la mayoría de la población para garantizarse los ingresos mínimos necesarios para vivir dignamente (incluso más que en Argentina).
Por ejemplo en la Comisión Federal de Energía, que es la empresa del Estado Federal que provee la energía eléctrica en todo el país, sólo ingresan a trabajar quienes son parientes directos de los empleados, no importa la educación, ni la capacidad o motivación para el trabajo, ese es el único requisito; y aún así no es tan sencillo, uno debe permanecer en lista de espera durante años esperando que se produzca una vacante.

Se están produciendo en distintos lugares del país, pero especialmente en Ciudad de México ataques a empresas multinacionales, cajeros y concesionarias de autos, los medios reflejan un clima social “enrarecido”, de mucha disconformidad y alta conflictividad social (más del 50 % de la población es pobre por ingresos, es decir que no gana para cubrir las necesidades mínimas de alimentación, vivienda, vestido, educación, etc.).

Del libro Zapatistas un nuevo mundo en construcción de Guillermo Almeyra y Emiliano Thibaut
“Se levantaron en armas porque, como declararon, preferían morir de un balazo que lentamente de diarrea o de las otras enfermedades de la desnutrición y la miseria…
La acción de un puñado de indígenas en la Selva en el extremo sur desconocido de un país poco conocido tuvo pues una repercusión mundial, porque incluso un dedo, si golpea la piel tensa de un gran tambor, puede provocar un eco ensordecedor. El EZLN no tensó por sí solo el tambor de nuestra vida cotidiana. Esa tarea la esta haciendo el puñado de especuladores que la prensa llama ‘mercado’ y la están haciendo sus organismos internacionales, promotores de la usura, la explotación y el despojo, y los gobiernos al servicio de todos ellos. Pero el impacto en el tambor multiplica su resonancia porque ahora es posible saber que hacen esos indígenas, que modernidad construyen, que ética defienden, y porque su ejemplo estimula, no a imitarlos o reproducir su ejemplo, cosa que es imposible porque depende de las condiciones locales irrepetibles, sino a buscar nuevas vías, como ellos, creativamente, osando.” (Pág. 26)

“Era una foto perfecta. Salí del agua y le pregunté a uno de ellos si podía tomarla. Me respondió suavemente y con una sonrisa que no. Se me erizó la piel por la respuesta y le respondí sonriendo que por qué no, y el muchacho de unos catorce años me dijo con voz fuerte y clara sin perder la suavidad “porque no y ni modo”. Fue tan amable y contundente que desistí de inmediato. No era muy difícil de entender lo que pasaba, pero ciertamente era impresionante: este muchacho se crió en el proceso revolucionario zapatista. Para la irrupción rebelde en 1994 él tendría unos dos años. Él aprendió a pensar y a leer en rebeldía y he ahí los resultados: un muchacho alegre, orgulloso, que se desempeña en su tierra sin miedo ni sumisión ante los visitantes de la ciudad, y que seguramente no tiene en su vocabulario la palabra patrón.” (Pag. 51-53)

Museo de las Artes

En otro edificio que fue sede del Rectorado de la Universidad de Guadalajara, actualmente esta el Museo de las Artes (la entrada cuesta $ 45, pero los martes es gratis!!), hacia allí fui el martes a la mañana y me encontré con una muestra de David LaChapelle el fotógrafo norteamericano con el que las estrellas de Hollywood se fotografían gratis, sólo para decir que trabajaron con el (jaja!!).
David LaChapelle es super crítico de la sociedad de consumo norteamericana, especialmente el microclima californiano (super consumista, superficial e irreal). La muestra se llama “Heaven to hell” o “Del cielo al infierno” y consta de varios grupos de fotografías con distintos hilos conductores.
Al grupo Delirios de la razón lo integran miradas modernas sobre obras como “La Piedad”, “La última cena” y “El diluvio”; la última fue la que más me gustó, hay que destacar el uso de iconos de la sociedad de consumo, marcas y artículos de super lujo en contraste con necesidades básicas con las que no tienen ninguna relación. Otro grupo eran fotografías de autos chocados impresas sobre cartón corrugado que formaban esculturas.
Renovación y Decadencia hacen referencia a la irrealidad del mundo en el que vivimos en el sentido del constante juego de simulación en el que nos vemos envueltos (mucho más en ciudades como Los Angeles en EEUU donde centra su trabajo David LaChapelle).
HolyWar es un juego de superposición de imágenes fotograficas de dos metros de alto por ocho (aproximadamente, quizás más) de largo, donde se representa el bombardeo a Sarajevo, el discurso religioso y su manipulación mediática. Es una imagen compleja, con muchos elementos y colores, pero de fácil lectura (aunque no sea de las que más me gustó).También en el Museo, en una sala de proyecciones, se expusieron dos cortos documentales, dirigidos por Frank Benvenuto sobre la realización de la producción fotográfica de “Diluvio” y “La Piedad” que forman parte de la muestra general.